Cine y entretenimiento
Disney se inventa su propio 'IMAX' para cobrar más por Avengers: Doomsday después de perder la batalla con Dune: Parte 3

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La guerra de los estrenos de verano ya tiene su primer gran frente abierto, y esta vez no se libra en la pantalla grande sino en la taquilla. Disney ha anunciado el lanzamiento de su propio formato de exhibición premium llamado 'Infinity Vision', una respuesta directa a no poder acceder a las salas IMAX tradicionales para el estreno de Avengers: Doomsday, que se encontró con un problema mayúsculo: Dune: Parte 3 ya había reservado prácticamente todas las pantallas IMAX disponibles en los mercados clave.
En lugar de ceder el terreno, el gigante del entretenimiento ha optado por una jugada audaz que mezcla ambición corporativa con pragmatismo comercial. Infinity Vision promete especificaciones técnicas comparables a IMAX, con pantallas de gran formato, sonido envolvente de última generación y, por supuesto, un precio de entrada notablemente superior al estándar. La compañía no ha detallado todavía cuántas salas adoptarán el formato ni en qué mercados se desplegará primero, pero la intención es clara: no depender de terceros para vender la experiencia premium.
La movida tiene un trasfondo estratégico evidente. IMAX lleva años siendo el campo de batalla silencioso entre los grandes estudios, con fechas de estreno que se negocian con meses de antelación y que pueden condicionar el rendimiento en taquilla de una producción. Perder ese escaparate para una película del calibre de Avengers: Doomsday habría supuesto ceder ingresos significativos y, sobre todo, impacto de marca en el momento del estreno.
La decisión de Disney no está exenta de riesgos. Convencer a las cadenas de cines para que instalen o reconviertan salas bajo un formato propietario requiere inversión, confianza y tiempo. Además, el público todavía asocia fuertemente la experiencia de gran formato con la marca IMAX, por lo que el reto de posicionar 'Infinity Vision' como una alternativa genuinamente atractiva será tan importante como el propio estreno de la película. En el mundo del entretenimiento, la percepción lo es todo.
En cualquier caso, la situación ilustra perfectamente cómo la industria del entretenimiento premium está cada vez más fragmentada y cómo los grandes actores prefieren construir sus propios ecosistemas antes que quedar a merced de las reglas de juego de otros. Una dinámica que, curiosamente, los aficionados a los videojuegos conocen muy bien.
Fuentes: Kotaku