Industria
El CEO de Embracer pide confianza tras años de cierres de estudios y ventas de franquicias

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Pocos nombres generan tanto rechazo en la industria del videojuego como Embracer Group. La compañía sueca, que protagonizó una fiebre compradora de estudios sin precedentes entre 2019 y 2022, se convirtió después en sinónimo de recortes masivos, cierres de estudios y venta de franquicias queridas cuando el dinero dejó de fluir. Ahora, su CEO Lars Wingefors ha salido a pedir algo que no resulta fácil de conceder: confianza.
En declaraciones recientes, Wingefors ha reconocido implícitamente los errores del pasado y ha tratado de proyectar una imagen renovada de la compañía, asegurando que Embracer ha aprendido la lección y que su estrategia futura será más sostenible. Entre los activos que la empresa ha conservado o reestructurado figuran estudios como Warhorse Studios, creadores de Kingdom Come: Deliverance, y la licencia de El Señor de los Anillos, aunque esta última ha protagonizado más de una polémica durante el proceso de reorganización.
El CEO no descarta que Embracer pueda volver a adquirir estudios en el futuro, aunque ha matizado que cualquier movimiento de este tipo se haría con mayor cautela que en el pasado. Una respuesta que, para muchos en la industria, suena a eufemismo: la compañía simplemente ya no tiene el músculo financiero para repetir la misma estrategia, después de que el esperado acuerdo con Saudi Aramco por 2.000 millones de dólares se cayera en 2023 y desencadenara toda la debacle.
El daño causado por Embracer durante su reestructuración es difícil de ignorar. Estudios históricos como Volition —creadores de Saints Row— fueron cerrados. Crystal Dynamics y Eidos Montréal, con franquicias como Tomb Raider y Deus Ex, fueron vendidas a Square Enix. Cientos de trabajadores perdieron su empleo en oleadas de despidos que se extendieron durante meses. Pedir confianza después de todo eso es, cuando menos, un ejercicio de audacia.
Si Embracer logrará realmente ganarse de nuevo el respeto de la industria y de los jugadores es algo que solo el tiempo dirá. Por ahora, las palabras de Wingefors se reciben con notable escepticismo en un sector que ya ha aprendido a desconfiar de las grandes promesas corporativas.
Fuentes: Kotaku