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David Gaider, el escritor que durante más de una década forjó la identidad narrativa de Dragon Age, ha lanzado un mensaje desalentador para los fans de la saga: es muy poco probable que la franquicia regrese mientras Electronic Arts siga siendo su editora. Las declaraciones llegan meses después del decepcionante rendimiento comercial de Dragon Age: The Veilguard, lanzado en 2024 y recibido con críticas mixtas que no se tradujeron en las ventas que EA esperaba.
En una entrevista recogida por varios medios especializados, Gaider fue directo: «No creo que Dragon Age vaya a volver mientras EA sea la propietaria». El escritor, que abandonó BioWare en 2016 tras 17 años en la compañía, reconoció que el fracaso de The Veilguard ha cerrado probablemente la puerta a cualquier continuación. La serie, que comenzó en 2009 con Dragon Age: Origins, ha ido perdiendo tracción tanto creativa como comercialmente en cada nueva entrega.
Sin embargo, Gaider no se limitó al pesimismo. El escritor reveló que, si tuviese la oportunidad de desarrollar un hipotético Dragon Age 5, ya tiene ideas sobre qué dirección tomaría. Aunque no desveló detalles concretos, dejó claro que su visión diferiría notablemente de las decisiones tomadas en las últimas entregas, apuntando a una vuelta a las raíces narrativas y a una mayor coherencia con el tono oscuro que definió los primeros juegos de la saga.
El panorama para BioWare en general no es precisamente optimista. El estudio canadiense lleva años en el punto de mira tras los tropiezos de Mass Effect: Andromeda y Anthem, y la acogida de The Veilguard no ha contribuido a restaurar su reputación. Desde EA no ha habido ninguna declaración oficial sobre el futuro de la franquicia, lo que en el sector suele ser tan elocuente como cualquier comunicado.
La pregunta que queda en el aire es si alguna vez podría existir un escenario en el que Dragon Age resurgiera bajo una nueva editorial o con mayor autonomía creativa. Por ahora, Gaider parece resignado: la saga que ayudó a crear lleva todas las papeletas de convertirse en otro capítulo cerrado de la historia de los RPG occidentales.