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John Romero revela que id Software usó piratas taiwaneses para distribuir Doom

John Romero revela que id Software usó piratas taiwaneses para distribuir Doom

por Egoi Cantero | hace 1 hora

Generado con IA

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La historia del videojuego está llena de decisiones arriesgadas, pero pocas tan llamativas como la que acaba de revelar John Romero, cofundador de id Software y uno de los padres del shooter moderno. En una reciente entrevista, Romero ha contado que el estudio colaboró activamente con piratas taiwaneses para distribuir Doom a principios de los noventa, en una jugada que mezclaba pragmatismo empresarial con una visión muy particular de lo que era el marketing en aquella época.

Según explica Romero, id Software era perfectamente consciente de que sus juegos circulaban de forma ilegal por mercados asiáticos. Lejos de combatirlo, el estudio decidió aprovechar esa red de distribución informal para maximizar el alcance del juego. La lógica era sencilla: cuanta más gente jugara a Doom, más se hablaría de él, y eso acabaría repercutiendo en ventas legítimas en otros mercados. Una estrategia que hoy podría calificarse casi de growth hacking avant la lettre.

El modelo de negocio de Doom ya era peculiar de por sí: el primer episodio era shareware, es decir, gratuito y pensado para que los jugadores lo copiaran y compartieran libremente. Esa filosofía de difusión masiva encajaba bien con tolerar —e incluso fomentar— que versiones del juego llegaran a lugares donde la distribución oficial era prácticamente inexistente. Taiwan, en aquel momento, era un mercado con una industria del software pirata muy desarrollada y con millones de potenciales jugadores.

Romero no ha dado todos los detalles de cómo funcionaba exactamente esa colaboración, pero el simple hecho de que id Software eligiera no perseguir esas copias y las viera como una herramienta de expansión dice mucho sobre la mentalidad del estudio en aquella época. Un equipo pequeño, con recursos limitados y una ambición enorme, dispuesto a hacer lo que fuera necesario para que Doom llegara a cuanta más gente mejor. A la vista de los resultados —el juego se convirtió en uno de los más influyentes de la historia—, la estrategia no pudo salir mejor.

La anécdota, más allá de su valor histórico, pone de relieve lo diferente que era el ecosistema del videojuego en los noventa. Sin internet masivo, sin tiendas digitales y con una industria que todavía no había desarrollado los mecanismos de control que existen hoy, la línea entre distribución oficial y piratería era a veces deliberadamente borrosa. Y en ese contexto, id Software supo leerlo mejor que nadie.

Fuentes: Eurogamer


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