Cine y videojuegos
La película de Super Mario Galaxy divide a la crítica: ¿triunfo o desastre?

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La esperada secuela de The Super Mario Bros. Movie ya está en cines, y la industria no podía estar más dividida. The Super Mario Galaxy Movie acumula en Metacritic una puntuación que oscila entre el entusiasmo de los fans y la decepción de los críticos más exigentes, convirtiendo este estreno en uno de los más polémicos de la temporada. Mientras algunos la califican como una aventura visualmente deslumbrante, otros señalan que su guion adolece de la misma superficialidad narrativa que lastra a muchas adaptaciones de videojuegos.
Uno de los mayores atractivos de la película es la incorporación de Fox McCloud de Star Fox, interpretado por Glen Powell. Según GameSpot, conseguir al personaje no fue idea de Nintendo: el equipo de producción tuvo que convencer a la compañía nipona de romper su estricta política de no mezclar universos de distintas franquicias. Un camino tortuoso que, a la vista del resultado, parece haber valido la pena para muchos espectadores.
El propio Shigeru Miyamoto ha hablado sobre la película, revelando que durante el desarrollo original de Super Mario Galaxy para Wii, el equipo ya tenía una «idea vaga» sobre la relación entre Peach y Rosalina. Según Miyamoto, la película es la primera vez que esa relación recibe «algo de sustancia» real, dando por fin respuesta a una pregunta que los fans llevan más de quince años haciéndose.
La decisión de Nintendo de apostar tan fuerte por el cine no es casual. Miyamoto ha declarado abiertamente que la compañía considera que el crecimiento de Mario en las consolas ha llegado a su techo natural con Switch, y que el séptimo arte representa la siguiente frontera lógica para expandir el universo de sus personajes más icónicos. Una estrategia de IP que cada vez se parece más a la del universo Marvel.
La reseña de Eurogamer resume bien el sentir general: buenas actuaciones y un diseño visual extraordinariamente cuidado conviven con una estructura narrativa que no termina de explotar el potencial del material de origen. Si la primera película fue una sorpresa mayúscula, esta secuela tendrá que conformarse, al menos de momento, con ser un espectáculo visualmente brillante pero narrativamente irregular.