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La UE no puede obligar a Sony a seguir fabricando juegos físicos

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El debate sobre el futuro de los juegos físicos lleva años encendido entre los consumidores, y muchos habían depositado sus esperanzas en que la Unión Europea pudiera intervenir para proteger el formato en disco. Sin embargo, el Comisario de Derechos del Consumidor de la UE ha dejado las cosas claras: la legislación europea no tiene capacidad para obligar a Sony —ni a ninguna otra compañía— a seguir produciendo videojuegos en formato físico. La respuesta llega en un momento en que PlayStation avanza hacia un modelo cada vez más digital, y en que los consumidores europeos se sienten cada vez más desprotegidos frente a las decisiones corporativas.
Según la declaración recogida por Kotaku, el marco normativo actual de la UE protege a los consumidores en aspectos como la transparencia, el acceso a los productos adquiridos o la revocación de licencias digitales, pero no contempla ningún mecanismo que pueda forzar a las empresas a mantener un formato de distribución concreto. En otras palabras: si Sony decide abandonar el disco, la ley no puede impedírselo.
Esto supone un jarro de agua fría para las numerosas asociaciones y colectivos de jugadores que llevan tiempo presionando a las instituciones europeas para que actúen. El caso más reciente y llamativo fue la campaña Stop Killing Games, que consiguió cientos de miles de firmas exigiendo que los videojuegos no pudieran quedar inutilizables tras el cierre de sus servidores. Aquella iniciativa sí logró cierto eco institucional, pero el terreno de los formatos físicos parece quedar fuera del alcance regulatorio por el momento.
El contexto es especialmente relevante si se tiene en cuenta que Sony lanzó una versión de la PS5 sin lector de discos como modelo estándar, y que la compañía ha ido reduciendo progresivamente su catálogo en formato físico en determinados mercados. Los jugadores que prefieren la copia en disco —ya sea por coleccionismo, por razones económicas o simplemente por tener propiedad real sobre lo que compran— ven cómo sus opciones se estrechan sin que ninguna institución pueda frenar esa tendencia.
El debate pone sobre la mesa una pregunta que la industria del videojuego tardará en responder: ¿qué ocurre con los derechos del consumidor cuando el producto deja de ser tangible? La UE ha dado pasos importantes en materia de bienes digitales en los últimos años, pero regular si una empresa debe o no fabricar un soporte físico parece, de momento, un territorio demasiado específico para la legislación vigente. Los fans del disco tendrán que seguir luchando por otras vías.
Fuentes: Kotaku