por Egoi Cantero | hace 2 horas

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El pasado mes ha sacudido al mundo de los juegos de servicio en vivo con una noticia que pocos esperaban: Destiny 2 ha llegado a su fin. Bungie ha confirmado que el shooter de ciencia ficción que durante años definió el género no recibirá más actualizaciones, cerrando así un capítulo importante de la historia reciente de los videojuegos. Aunque los jugadores han regresado en masa para despedirse de su universo favorito, la industria contempla la noticia con una mezcla de nostalgia y preocupación.

Quienes más alto han alzado la voz han sido, precisamente, los desarrolladores de Warframe, el otro gran pilar del género. Desde Digital Extremes, su director de comunidad ha sido rotundo: «Nadie está celebrando que esto haya ocurrido». En declaraciones a Kotaku y Eurogamer, el equipo ha descrito el cierre como un acontecimiento «que sacude los cimientos» del sector, rechazando cualquier tentación de sacar pecho ante la caída de su mayor competidor histórico.

Un golpe para todo el género

Lejos de ver en el ocaso de Destiny 2 una oportunidad comercial, Digital Extremes entiende que la desaparición de un referente de esta magnitud perjudica a todos. La existencia de varios juegos de servicio en vivo de calidad mantenía el listón alto, empujaba a los equipos a innovar y garantizaba una audiencia amplia que bebía del género en su conjunto. Con Destiny 2 fuera de escena, Warframe se queda como uno de los pocos supervivientes de una primera generación de live service shooters que parecía imbatible.

El caso de Bungie resulta especialmente llamativo porque el estudio había sido adquirido por Sony Interactive Entertainment en 2022 por 3.600 millones de dólares, con la promesa de convertirse en el motor del juego en línea para PlayStation. Sin embargo, los resultados no acompañaron: recortes de plantilla, cancelación de proyectos internos y finalmente el anuncio de que Destiny 2 dejaba de recibir contenido nuevo han marcado los últimos años de la compañía. Un desenlace que nadie en la industria celebra, tal y como subrayan desde Digital Extremes.

¿Qué queda del live service shooter?

La pregunta que flota ahora mismo en el aire es si el espacio que deja Destiny 2 puede ser ocupado por alguien. Warframe lleva más de una década en activo y sigue actualizándose con regularidad, pero el estilo de juego, la comunidad y la fantasía que ofrecía Bungie eran únicos. Digital Extremes no esconde su tristeza y, de hecho, la utiliza como recordatorio de que estos proyectos requieren una dedicación y una inversión sostenida en el tiempo que no todos los estudios pueden o quieren asumir. El cierre de Destiny 2 es, en palabras de sus rivales, una pérdida para todos los aficionados al género.

Fuentes: Kotaku, Eurogamer


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