Polémica
Sony demandada por quedarse con el dinero de los aranceles ilegales de Trump

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Sony se enfrenta a una nueva demanda colectiva en Estados Unidos que la acusa de haberse quedado con una ganancia inesperada generada por los aranceles del gobierno Trump. La demanda, interpuesta como class action, argumenta que Sony se benefició económicamente de los llamados aranceles IEEPA impuestos por la administración Trump y que, cuando dichos aranceles fueron declarados ilegales y se ordenaron reembolsos, la compañía japonesa no trasladó esas devoluciones a los consumidores que habían pagado precios inflados.
Según los demandantes, Sony habría obtenido lo que describen como una «doble recuperación»: por un lado, cobró a los consumidores precios más elevados para compensar el coste de los aranceles; por otro, recibió los reembolsos gubernamentales correspondientes a esos mismos aranceles sin repercutirlos a quienes realmente los habían sufragado. Este comportamiento, según la demanda, constituiría un enriquecimiento injusto a costa de los compradores.
El contexto es relevante: los aranceles IEEPA (Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional) impuestos por Trump afectaron a una amplia gama de productos tecnológicos y de consumo, entre ellos consolas y accesorios de videojuegos. Varios fabricantes del sector, incluida Sony, ajustaron sus precios al alza durante ese período, algo que en su momento justificaron precisamente por el impacto de dichos aranceles en sus cadenas de suministro.
La demanda no especifica cifras concretas de compensación por demandante, pero al tratarse de una class action podría afectar a miles de consumidores estadounidenses que adquirieron productos Sony durante el período en cuestión. Por el momento, Sony no ha emitido ninguna declaración pública en respuesta a la demanda.
Este caso se suma a la creciente presión legal y política que están recibiendo las grandes tecnológicas en relación con su gestión de los aranceles comerciales, y podría sentar un precedente importante sobre la obligación de las empresas de repercutir a los consumidores los reembolsos arancelarios que reciban.
Fuentes: Kotaku